La nieve

por Preludetram

Nothomb nos habla del “Libro Más Grande del Mundo” así:

La nieve, que por más fría y gris que fuera, como la ciudad de los ventiladores, no dejaba de ser nieve.

(…)

La nieve, sucia y dura, que acaba comiendo con la esperanza de encontrar en vano, una respuesta.

La nieve, agua explosionada, arena de hielo, sal no ya de la tierra sino del cielo, sal no salada, con gusto a silex, con textura de gema molida, perfume de frialdad, pigmento de blanco, único color que cae de las nubes.

La nieve que todo lo amortigua – los ruidos, las caídas, el tiempo-  para subrayar mejor las cosas eternas e inmutables como la sangre, la luz, las ilusiones.

La nieve, primer papel de la historia, sobre la cual fueron escritas tantas pisadas, tantas despiadadas persecusiones; la nieve fue pues el primer género litarario, inmenso libro a flor de tierra que sólo trataba de huellas de caza o del itinerario de su enemigo, suerte de epopeya geográfica que le daba a la más mínima señal un valor de enigma: aquella huella, ¿era de su hermano o del asesino de su hermano?”.

El Sabotaje Amoroso.

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